El Zoo platense abandonará progresivamente su tradición de exhibir animales “exóticos”, como jirafas, leones y elefantes, para dedicarse a la cría de especies autóctonas con el objetivo de reinsertarlas en los lugares donde se extinguieron.
El cambio forma parte de un plan integral basado en una nueva política de gestión. A través de distintos convenios, explicaron las autoridades del complejo, se transformará el Zoo en un lugar de reproducción de fauna autóctona en peligro de extinción y de reinserción de los ejemplares en su hábitat original, al tiempo que se erigirá en un centro de rescate de animales.
Iniciativa ambiciosa pero “no difícil de lograr porque se cuenta con los mejores profesionales y el apoyo de las grandes facultades”, subrayaron los responsables.
El proyecto responde a un nuevo paradigma. Los zoológicos tradicionales donde se “exponen” especies de otras tierras y otros climas dejan paso a recintos dedicados al rescate de animales y al cuidado del ambiente.
En tal contexto se informó que el Zoo local “no comprará más animales exóticos. Sólo quedarán los que ya están”.
El director del centro, Diego Brutti, explicó que ya se está “trabajando de manera directa con el Proyecto Guacamayo Rojo, con la provincia de Corrientes y con CLT (Conservation Land Trust Argentina SA), siendo nuestro zoológico el lugar destinado al cuidado de esas aves”.
“Con un programa elaborado por nuestros profesionales se realiza su seguimiento y se estimula la procreación con alimentación y hábitat adecuados”, contó.
Puntualizó que “a partir del nacimiento de las crías, se trabaja en estimularlas para que se puedan desenvolver en un ámbito libre. El gran paso es reinsertarlas en su estado natural, evitando que sean dependientes de los humanos para su alimentación”.
ECOLOGIA
Brutti destacó que “los guacamayos cumplen un rol ecológico clave”.
“En un escenario de islas de monte como las que tenemos en el noreste de nuestro país, su función es muy importante como dispersores de semillas o frutos. Con lo que ellos van tirando desde arriba como descarte de su propia ingesta, se alimentan las especies que están abajo. Por ejemplo, los mamíferos. Son los arquitectos en el mantenimiento del sistema, y sin individuos que cumplan esa tarea las islas pierden diversidad”, describió.
El relato parece de un documental. Pero a permitir esas “escenas” apunta desde ahora el Zoo del Bosque platense. El panorama es alentador, teniendo en cuenta que “este tipo de paseos, como los conocimos, ya no se visitan como antes, ni aquí ni en el resto de Latinoamérica”, dijeron en el complejo, donde admitieron que se han reducido sustancialmente las visitas escolares.
Es que la novedad que para un niño significaba el oso polar hace tiempo, ahora generaría preguntas como “¿por qué está acá?, ¿no se muere de calor? ¿por qué está encerrado?”. Los niños ya no disfrutan de especies exóticas enjauladas. Sufren al verlas, aseveran en colegios de la Ciudad.
LIBERACIONES
En el marco del mismo “programa” de recuperar especies autóctonas, se colabora con “liberaciones de otros animales, como pecaríes de collar y carpinchos, entre otros, para volver a tener una fauna autóctona en la región que fue extinguida por la mano del hombre”.
El pecarí de collar es una especie “extinta” en Corrientes, Entre Ríos, buena parte de Santa Fe, sur de Córdoba y el sudeste de Santiago del Estero.
Dentro de la región del Iberá se cita su presencia histórica en las isletas de selva de Puerto Valle (al noreste de la Reserva Natural Iberá), de donde desapareció por la cacería y los desmontes a mediados del siglo XX.
El proyecto que se trabaja en el Bosque apunta a colocar en la Reserva a los ejemplares criados en el zoológico platense con la intención de devolver la especie a su hábitat original.
PROYECTO CHIMPANCE
“En este momento tenemos cinco ejemplares de chimpancé, dos machos y tres hembras, que conviven dentro de un mismo recinto, con el problema de que al ser animales muy territoriales han conformado dos grupos compuestos por dos hembras y un macho por un lado, y por una pareja por el otro”, dijeron las autoridades del paseo.
Y resaltaron que “el problema es que cuando se saca a un grupo a disfrutar del espacio verde del recinto, el otro debe permanecer encerrado para evitar peleas y daños. Por ello la idea es recuperar urgente el ambiente que fue habitado por los orangutanes para tener un grupo de tres en el actual sitio, y la pareja restante en el otro, una vez remodelado”, remataron.
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